¿Cómo reserva una empresa y paga a fin de mes? La cuenta de empresa para traslados: centros de coste, quién puede reservar, servicios recurrentes y una factura mensual con el IVA del transporte
Se abre una cuenta con el NIF, la razón social y las personas autorizadas a reservar, y a partir de ahí los traslados se piden sin pagar en el momento: a fin de mes se emite una sola factura con una línea por servicio, su centro de coste y el IVA del transporte de viajeros desglosado al tipo reducido que fija la Ley del IVA. El precio es el mismo que ve cualquiera en la web, calculado por el motor de rutas; lo que cambia es cuándo y cómo se paga, y que la contabilidad recibe un documento en lugar de uno por viaje. Es lo que usan las empresas de los polígonos de Illescas y Seseña para el personal y las de Toledo para traer a un cliente de Barajas: Toledo–Barajas son 93 km y unos 68 min.
Escrito por Ridelta - Taxi y VTC · publicado el 13 de septiembre de 2026 · revisado el 27 de octubre de 2026
¿Para qué empresas tiene sentido una cuenta y qué traslados se cargan a ella?
Para quien repite. Una empresa del polígono de Illescas o de Seseña que necesita llevar personal a la nave en turnos a los que no llega el autobús; una clínica o una mutua que manda a sus pacientes a revisiones en el Hospital Universitario de Toledo o a consultas en Madrid; un hotel del casco que resuelve los traslados de sus huéspedes al AVE; un despacho o una fábrica que recibe a proveedores, auditores y clientes en Barajas o en la estación y tiene que ponerlos en la puerta de la empresa. En todos esos casos pagar con tarjeta cada viaje y guardar el tíquet es el problema, no la solución: quien viaja no debería adelantar dinero, y quien lleva las cuentas no debería perseguir treinta justificantes para contabilizar un gasto que se repite cada mes con la misma forma.
El precio de cada traslado es el que calcula el motor de rutas para cualquier particular, sin tarifa especial y sin recargo por reservar a cuenta: Toledo–Barajas desde 129,93 €; Illescas–Barajas, desde 90,41 €; Toledo–Atocha, 71 km y unos 54 min para quien viene o va en tren; Illescas–Hospital Universitario, 40 km y unos 30 min. Ese precio es el que se confirma por escrito al reservar y el que aparece después, línea a línea, en la factura del mes, de modo que administración puede cuadrar cada importe con su confirmación sin pedir nada a nadie.
¿Qué hace falta para abrirla y quién puede reservar?
NIF, razón social y domicilio fiscal, un correo para las facturas, un teléfono de contacto y la lista de personas autorizadas a reservar. La cuenta la aprueba el titular y desde ese momento la opción de pagar a fin de mes aparece al reservar para esas personas. El NIF no es un trámite caprichoso: el Reglamento de facturación exige que una factura completa identifique al destinatario con su número de identificación fiscal, su nombre o razón social y su domicilio, y sin esos datos no se puede emitir el documento que la empresa necesita para deducir el gasto y el IVA. Por eso se piden al principio y no cuando llega el cierre del mes.
Quién puede reservar lo decide la empresa al abrir la cuenta. Lo habitual es autorizar a dos o tres personas, recepción, dirección y quien lleva los viajes, y que el resto de la plantilla pase por ellas; también se puede abrir a todo el equipo, con un tope de importe por servicio para que nadie reserve un traslado largo sin que lo sepa quien paga. Cada reserva queda con el nombre de quien viaja y el de quien la pidió, y se asocia al centro de coste o al proyecto que indique quien reserva: es ese dato el que después ordena la factura y permite repartir el gasto por departamento sin hojas de cálculo. Cada servicio se confirma por escrito con trayecto, hora, pasajero y precio, y esa confirmación es el justificante que la empresa guarda.
¿Qué lleva la factura mensual y cómo va el IVA del transporte?
Una línea por servicio, con su fecha, su trayecto, el pasajero, el centro de coste y su importe, y el total con la base y el IVA desglosados. El transporte de viajeros y sus equipajes tributa en España al tipo reducido del IVA, por el artículo 91 de la Ley 37/1992, y así aparece en la factura, separado de cualquier otro concepto, lo que simplifica la deducción y evita la pregunta de todos los meses en el departamento fiscal. La factura cumple el Reglamento aprobado por el Real Decreto 1619/2012: numeración correlativa dentro de su serie, fecha de expedición, datos completos de quien emite y de quien recibe, descripción de los servicios y fecha en que se prestaron; va además con huella encadenada y código de verificación, como cualquier factura del sistema, y se descarga en PDF desde el enlace que recibe el correo de facturación.
Si a la empresa le conviene otro corte, se dice al abrir la cuenta y se organiza así desde el primer mes: una factura por centro de coste, una por proyecto o por obra, dos facturas al mes para cerrar quincenas, o una factura separada para los traslados que se repercuten a un cliente final. Lo que no cambia es que cada línea cuadra con una confirmación escrita y con una hoja de ruta, porque cada traslado lo presta un conductor al amparo de una autorización VTC o una licencia de taxi en vigor, con el servicio contratado y documentado antes de empezar, como exige la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres. Si compliance o un auditor piden el papel que respalda un gasto, está, y está en el mismo sitio que la factura.
¿Cómo se organizan los servicios recurrentes de personal a polígonos y hospitales?
Un servicio recurrente se da de alta una vez y se repite con la cadencia que la empresa marque: cada día laborable, dos tardes a la semana, el primer lunes de cada mes. Lo habitual en La Sagra es el relevo de un polígono, que se reserva como un único servicio con varias paradas: la empresa da la hora de entrada en la nave y las direcciones de los trabajadores, y la plataforma calcula las recogidas escalonadas para que todos lleguen juntos, con un precio para el conjunto. De Seseña al puerto seco de Illescas son 19 km, un trayecto corto que lo que pide no es precio sino puntualidad, también en festivos, cuando el autobús no sale. Las direcciones dentro del polígono se guardan con la puerta exacta y el conductor habitual las conoce.
Con los hospitales la lógica es la misma y el pasajero distinto. Una mutua o una clínica que manda a un trabajador en rehabilitación a sesiones semanales en el Hospital Universitario de Toledo fija el servicio con el mismo conductor, que ya sabe la hora, el acceso y en qué puerta hay que dejar y recoger; el traslado no es asistido ni sanitario, es un coche con conductor que acompaña hasta la puerta, y la factura va a la mutua con el nombre del paciente y el expediente como centro de coste. Las cifras del trayecto desde Illescas son las de la primera sección. La pieza del centro de conocimiento sobre traslados recurrentes para empresas, colegios y clínicas detalla cómo se contrata un servicio de este tipo, qué se fija por escrito y cómo se cambia una fecha sin rehacer todo.
¿Qué pasa con las visitas de clientes que llegan en avión o en AVE?
La visita se reserva a nombre del invitado con su número de vuelo o de tren, y la hora de recogida se fija a la hora de aterrizaje o de llegada, no a una hora escrita a mano. La app sigue el vuelo: si llega antes o después, la recogida se mueve sola y la espera de cortesía que publica el titular empieza a contar al aterrizar, de modo que un retraso normal no genera ni una línea más en la factura. El conductor espera en el punto de encuentro con el nombre del visitante y la empresa recibe un mensaje cuando el coche sale hacia la sede, que es lo que permite tener a alguien en recepción a la hora justa. Para una visita que viene a una feria, Toledo–IFEMA son 86 km, con el recinto pegado al aeropuerto.
En el AVE de Toledo la recogida funciona igual con el número de tren, y para un cliente que viene desde Illescas a una reunión en la capital sin pasar por Madrid el enlace con la estación son 28 min. Si la reunión se alarga, quien la organiza avisa al conductor por mensaje y se acuerda una espera o una hora nueva; el cambio queda reflejado en el servicio con su precio antes de que el coche arranque, y así aparece en la factura, sin que nadie negocie nada en la acera. Lo que la cuenta de empresa evita, en definitiva, es la escena del visitante que busca un taxi a la salida de la terminal y la del empleado que se queda sin saber si el gasto se lo van a reembolsar.
Preguntas frecuentes
¿Tiene precio distinto que reservar por la web?
No. El precio es el que calcula el motor de rutas para cualquiera, con los mismos suplementos y condiciones: Toledo–Barajas desde 129,93 €. Lo que cambia es la forma de pago y el documento que se recibe.
¿Puede reservar cualquier persona de la empresa?
Las personas autorizadas al abrir la cuenta; también se puede abrir a todo el equipo con un tope por servicio. Cada reserva queda con el nombre de quien viaja, el de quien la pidió y su centro de coste.
¿Y si un mes no hay ningún traslado?
No hay factura ni cuota: la cuenta no tiene nada fijo y no cuesta nada por existir. Se factura lo que se ha viajado, y solo eso.
¿Se puede pedir la factura por centro de coste o por proyecto?
Sí. Se indica al abrir la cuenta y se organiza así desde el primer mes: una factura por centro de coste, por proyecto o dos al mes. Cada línea sigue cuadrando con su confirmación escrita y su hoja de ruta.
¿Qué pasa si el vuelo del visitante llega con retraso?
La reserva lleva el número de vuelo y la recogida se fija a la hora real de aterrizaje: se mueve sola y la espera de cortesía publicada empieza a contar al aterrizar, sin línea extra en la factura por un retraso normal.
Fuentes
- BOE · Ley 37/1992 del Impuesto sobre el Valor Añadido, artículo 91 (tipos reducidos: transporte de viajeros y sus equipajes) (consultado el 27 de octubre de 2026)
- BOE · Real Decreto 1619/2012, Reglamento por el que se regulan las obligaciones de facturación (consultado el 27 de octubre de 2026)
- BOE · Ley 16/1987 de Ordenación de los Transportes Terrestres (LOTT): arrendamiento de vehículos con conductor y precontratación (consultado el 27 de octubre de 2026)
Cómo escribimos, de dónde salen las cifras y cómo corregimos un error: política editorial.
Las condiciones de la cuenta (personas autorizadas, topes, centros de coste y cortes de factura) se fijan al abrirla y pueden ajustarse después. Las cifras de kilómetros, minutos y precios son las del motor de rutas al abrir la página; el tipo de IVA y el contenido obligatorio de la factura son los de la normativa vigente en la fecha de consulta, y esta guía no sustituye el criterio del asesor fiscal de la empresa.